LA LEY ESPAÑOLA DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

LA LEY ESPAÑOLA DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Las empresas y los trabajadores autónomos son el motor de nuestra economía y sociedad. En estos tiempos de incertidumbre en los que los ingresos de su actividad se ven afectados, pueden aprovechar las medidas de contingencia aprobadas por el Gobierno (R.D. 463/2020 de 14 de marzo) y los mecanismos de segunda oportunidad, que pueden salvar la mala situación de quienes no pueden hacer frente a sus deudas.

En España existe la Ley Concursal y la Ley 25/2015 de 28 de julio sobre el mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas sociales. Desde su entrada en vigor en 2015, los particulares, tanto los particulares como los autónomos, pueden obtener la exención de las deudas no satisfechas.

Se trata de un mecanismo para ayudar a las personas que han atravesado una situación económica grave a empezar de cero o a reestructurar sus deudas para no tener que cerrar su negocio.

Con esta ley se pone en marcha la limitación del artículo 1911 del Código Civil español, dirigida a solucionar el problema de sobreendeudamiento de aquellas familias que, por una experiencia empresarial fallida u otras causas como la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19, se ven obligadas a pagar una deuda inasequible.

1) VENTAJAS DE APROVECHAR EL ACTO DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Permite aprovechar un proceso muy similar al concurso de acreedores -al que se someten las empresas cuando se encuentran en estado de insolvencia- con la posibilidad de renegociar las deudas mediante un acuerdo extrajudicial e incluso, en una fase posterior (concurso consecutivo), obtener la anulación de las deudas impagables por falta de patrimonio suficiente.

Da a los tribunales la facultad de exonerar un porcentaje que puede llegar hasta el 70% del total de las deudas con el Tesoro y la Seguridad Social y de ordenar, limitar y cuantificar los pagos fraccionados del resto de la deuda.

Las deudas garantizadas por una hipoteca no podían ser exoneradas inicialmente del pago. Sin embargo, si ya existe un procedimiento de ejecución hipotecaria en el que se ha subastado el inmueble y el precio obtenido en la subasta no ha cubierto toda la deuda, la cantidad restante podría ser condonada.

Aprovechar la Ley de Segunda Oportunidad no significa que no tenga derecho a seguir trabajando y recibiendo un salario o a seguir desarrollando la actividad profesional o empresarial que ha venido realizando.

Todo lo anterior significa que un juez le exonerará de sus deudas (exoneración inmediata), o que llegará a un acuerdo de refinanciación con sus acreedores, que le permitirá salir de la situación actual, detener los embargos, etc. (exoneración diferida).

2) ¿A QUIÉN VA DIRIGIDA LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD?

A los directores de empresas: pueden solicitarlo quienes arrastren deudas después de la liquidación de su empresa o quienes hayan garantizado la empresa con sus bienes personales.
Autónomos: aquellos que se encuentran sin financiación para continuar con su negocio y ven aumentar su deuda familiar.
Personas con deudas por falta de trabajo, cargas a su nombre, principalmente hipotecas o contratos con entidades financieras.

3) REQUISITOS PARA PODER ACOGERSE A LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD

No tener bienes de ningun tipo excepto los de necesidad básica y los que sean imprescindibles para el desarrollo de la actividad profesional en el caso de los autónomos.
El importe de las deudas no debe superar los 5 millones de euros.
Ser deudor de buena fe de acuerdo con las disposiciones de la Ley de quiebras (Artículo 178 bis apartado 3).

4) CONCLUSIÓN:

Se ofrece una salida a aquellas personas cuyos negocios y empresas se vean afectados por el cierre nacional decretado para hacer frente al brote de COVID-19. Tienen la oportunidad de reestructurar sus deudas en lugar de tener que cerrar o la posibilidad de reanudar su actividad de nuevo sin tener que arrastrar deudas.

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